miércoles, 19 de abril de 2017

No reenvíes mensajes como este, por favor

Habría preferido ignorarlo, pero es ya la tercera vez que lo recibo en el Whatsapp, y no me extrañaría volver a recibirlo, o toparme con él en el Facebook, o en alguna otra red social:

El cuerpo grita lo que la boca calla

El cuerpo grita lo que la boca calla

El cuerpo grita lo que la boca calla


Como es la tercera vez que lo recibo, decía, me temo que se está expandiendo como la pólvora y, como esta, causando estragos a su paso.

Parece ser que el señor Nelson Torres existe, y hasta puede que sea experto en psico-neuro-inmunolinguística (sic). También es posible que sea el único experto del mundo en este campo, pues al buscarlo en Google solo aparece él. ¿Un gurú de una nueva pseudoterapia? Hmmm...

A lo que íbamos. Que no reenvíes contenidos como este. Si lo lees con atención verás que no es un mensaje bello, sino más bien todo lo contrario. Fíjate de qué sutil manera carga las culpas de la enfermedad al enfermo. Selecciono algunas perlas:

La diabetes invade cuando la soledad duele.
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.
El cáncer mata cuando no perdonas.

¿Qué, cómo te quedas? Que se sepa, la diabetes se produce por un defecto en la elaboración de la insulina o en la incapacidad de utilizarla correctamente. Conozco a mucha gente con este problema con un montón de amigos. El dolor en las rodillas puede deberse a muchas causas (artritis, por ejemplo) pero entre ellas no está, te lo aseguro, el orgullo. Y la frasecita del cáncer... creo que no hace falta hablar del origen de este conjunto de enfermedades, pero de ahí a acusar al que no logra superarlo con lo del perdón... Mamarracho es lo más suave que se me ocurre para describir al Doctor Torres.

Y la segunda parte del texto tampoco tiene desperdicio. Una auténtica porquería empapada en almíbar que se quiere hacer pasar por la receta de la vida sana: unas ganas terribles de superar la enfermedad, con el apoyo de familia, amigos y fe. Terreno abonado para las pseudomedicinas del buen rollito, y que le den a la medicina de verdad. Autoyuda de tercera división (la de primera, si es que eso existe, es también de asco). Si reenvías el mensaje no le harás a nadie ningún bien, sino todo lo contrario.

Salud y pensamiento crítico.

jueves, 6 de abril de 2017

La pérdida del mundo natural.

Mary Roach
"La gente no puede imaginarse cuánto echaría de menos el mundo natural si llegara a perderlo. He leído sobre tripulantes de submarinos que suelen ir a la sala del sonar para escuchar las canciones de las ballenas y los sonidos de las colonias de camarones. Los capitanes de submarino gratifican con la 'libertad de periscopio', una oportunidad para observar nubes, aves y costas y recordar que el mundo natural todavía sigue ahí.

Una vez conocí a un hombre que me dijo que después de aterrizar en Christchurch, Nueva Zelanda, tras pasar el invierno en una estación científica en el Polo Sur, pasó junto a sus compañeros un par de días simplemente paseando y mirando con deleite flores y árboles. En una ocasión, uno de ellos vio a una mujer con un cochecito. '¡Un bebé!', gritó, y todos corrieron a verlo. La mujer salió huyendo.


No hay un ambiente más estéril y antinatural que el espacio. Astronautas que no estaban antes interesados en la jardinería pasan horas atendiendo invernaderos experimentales. 'Nos encantan', decía el cosmonauta Vladislav Volkov de las pequeñas plantas de lino con las que convivían en la Salyut 1, la primera estación espacial soviética.


En órbita aún es posible mirar por la ventanilla y ver el mundo natural. En una misión a Marte, una vez que los astronautas pierdan de vista la Tierra no verán nada al otro lado de la ventanilla. 'Estarás bañado por una luz solar permanente, así que no verás ninguna estrella', me explicó el astronauta Andy Thomas. 'Todo lo que verás es negro".



Mary Roach

lunes, 3 de abril de 2017

Echo de menos el plátano y el higo

somos lo que comemos

Y además, si no cortamos por la mitad el kiwi, ¿no será bueno para los testículos? Las coincidencias no existen, dicen. Uy, esas bobadas de los similares, en este caso aplicado a los alimentos. No comentaré más sobre el vídeo de Buena Mente en Facebook, una página que si no es de humor lo parece mucho: